viernes, 28 de agosto de 2015

Comentario Express*: El silencio

Por: Jenny Giraldo García

Foto: Sara Jurado / Medellín en Escena

Obra: El silencio
Grupo: Teatro del Presagio
¿Dónde la vio? En Oficina Central de los Sueños
¿Cuándo? El jueves 27 de agosto


Siempre, al salir de una obra de teatro, uno se hace la pregunta: ¿Me gustó? Luego aparece una variación importante de esa pregunta: ¿Qué me gustó? ¿Qué no me gustó? Porque es que cada obra es la conjunción de muchos seres y sentidos, de muchas miradas; no importa que no se inscriban dentro del colombianísimo modelo de creación colectiva, en toda obra teatral hay algo de colectivo, y como colectivo se supone diverso y por diverso resulta difícil ‘juzgarla’ como unidad.

Así que vamos por partes: lo primero que llama la atención es la metateatralidad de la propuesta; ahí el público ya entra en otra lógica de observación, una lógica más fragmentada. Un grupo de actores está encerrado ensayando una obra cuyo final aún no existe, pero el encierro es casi obligado; la guerra truena afuera y ellos, los actores, tienen miedo de salir a la calle. Estos fragmentos tienen un buen sentido del humor… para otros actores de teatro o conocedores de conceptos o nombres como “Teatro de la crueldad”, “Stanislavski”, “distanciamiento” o “Teatro de imagen”. La sala de la Oficina estaba llena de –entre ellos– colegas y seguro que muchos se sintieron muy identificados con las técnicas del ensayo y, al comprender lo que escuchaban, seguro que disfrutaron mucho más la obra que un espectador común. Sin embargo, al mismo tiempo, resulta interesante la “lección” teatral en la que a veces se convierte.

Ahora bien, este grupo de actores ensaya una obra que cuenta, a través de cuadros, historias del conflicto armado en la ciudad. Desplazamiento forzado, atentados contra población civil, paramilitarismo, extorsiones, asesinatos selectivos: lo más macabro de la guerra colombiana es plasmado en una suerte de microhistorias donde cada una resulta más cruel y dolorosa que la anterior. Uno ve entonces unos actores y un director comprometidos social y políticamente, que denuncian lo que está ya dicho y es bien sabido pero que sigue siendo el pan mohoso que nos seguimos comiendo cada día.

Espacios y recursos mínimos, símbolos poderosos como la bomba que estalla con una navaja para hablar del asesinato de un niño cuyo único compromiso con el mundo era correr de aquí para allá, Pedrito, se llamaba. “Esa escena me pone muy mal”, dice el actor haciendo de actor y todos nos ponemos mal, porque la muerte violenta de los niños colombianos nos duele y es de esas realidades a las que cada día tenemos que sobreponernos. La obra fue escrita y montada por primera vez hace 15 años, se fue al baúl hace unos siete y apenas está volviendo a escena, pero las situaciones retratadas siguen vigentes y eso es lo más duele. Como espectadora me moví y me conmoví, tragué saliva, cerré los ojos, me arrepentí de ese silencio cómplice que todos guardamos y corroboré, una vez más, que por más que los artistas pregonen que su arte no está obligado a servir, sí sirve, sí nos pone a reflexionar, sí nos dice una que otra verdad.

Bien por Teatro del Presagio que desempolvó esta obra.
Mal por Colombia que se sigue repitiendo en la infamia.

*Comentario Express es un ejercicio que queremos hacer durante la Fiesta de las Artes Escénicas y que consiste en escribir, tan pronto como podamos, nuestras apreciaciones y emociones con respecto a las obras que vamos viendo. ¡Esperamos que lo disfruten!

jueves, 27 de agosto de 2015

Gorsy Edu en Medellín



Desde Guinea Ecuatorial, único país hispanoparalante del continente africano, llegó este percusionista que todo lo aprendió de su abuelo. Viene a la Fiesta de las Artes Escénicas por segunda vez, cocinó con los amigos de Medellín en Escena y la programación incluye funciones de su espectáculo en varios lugares de la ciudad.

lunes, 24 de agosto de 2015

Comentario Express*: Días de ayuno

Por: Jenny Giraldo García

Foto: Gabriel Ortiz / Medellín en Escena
Obra: Días de ayuno
Grupo: La Rueda Flotante
¿Dónde la vio? En Exfanfarria Teatro
¿Cuándo? El sábado 22 de agosto


¡Tan bueno cómo van llegando a uno los textos, las obras, las películas! Gracias al azar, el sábado en la tarde me crucé con un cuento de Kafka llamado Comunidad y, esa misma noche, al revisar la programación de la Onceava Fiesta de las Artes Escénicas, decidí pasar por Exfanfarria Teatro a ver el trabajo de Juan Diego Zuluaga (La Rueda Flotante) llamado “Días de Ayuno”, una obra basada en Los artistas del hambre, de Kafka; una versión “libérrima”, dicen ellos.

Cuando hablo de ellos me refiero al actor (Juan Diego Zuluaga) y al director (Fernando Zapata). El cuerpo de este actor llena el espacio escénico, a pesar de la precariedad de las escenografías; claro que esto lo digo por su otra obra: “Abrazo mortal”, en la que el escenario tiene una puerta de madera a través de la cual se va narrando la historia, un monólogo sencillo y conmovedor que habla de los amores y desamores entre los hombres y, también, de esos amores que surgen entre generaciones y que duelen y que matan.

En este caso la escenografía es diferente y muy coherente con la estética de Exfanfarria, Tacia’e Plata y Fernando Zapata. Siempre me ha parecido algo así como una ‘estética de la suciedad’, en la que predomina el desorden, la decadencia, la fealdad y que, en muchos casos, molesta e incomoda al espectador; una sensación que se me hace afortunada cuando la intención del director es precisamente esa. Esa sensación de suciedad también la sentí en la sonoridad elegida para la obra; una suerte de cajita de música circense y unos elefantes que sonaron todo el tiempo ensuciando también la atmósfera.

Volviendo al cuerpo de Juan Diego, sus movimientos son precisos, es posible ver la resistencia de sus piernas, la fuerza de sus brazos y la respiración mesurada que se adivina en el movimiento de su estómago. No sé, pero imagino que cuando Fernando Zapata tenía su edad, así mismo debía ser su cuerpo. 

El texto del monólogo puede ser leído como una ridiculización del arte hecho espectáculo; habla de los artistas que ruñen sus propios callos dándole así la entrada a las ratas que, al ver que se alimentan ellos de sus propios pies, de su propia piel, esperan el momento adecuado para ruñir también. Afirmaciones y preguntas que se plantean, además, en el contexto de un festival de teatro de ciudad y que es, entonces, inevitable que ocupen un espacio en la memoria, pues hablan del papel del arte, del lugar del artista en la sociedad o en esa sociedad de artistas que ellos mismos han construido: “Cada uno es artista cuando le toca”, afirma el ser-artista que está en medio del escenario. ¿Escenario, jaula o prisión?, se pregunta él ante el público. ¿Público? Somos “mecenas, mantenedores” del quehacer teatral de un personaje-actor que se siente encadenado a su propia miseria, la miseria del arte.

Quizás Juan Diego Zuluaga tiene la tarea de seguir en su propia búsqueda, de ir recorriendo sus propios caminos y transitando por sus propios errores; pues aunque es indudable que cuenta con un gran maestro, sería una gran pérdida que reprodujera por los años de los años ese teatro que ya reconocemos en los grupos de Fernando y nos privara, en algún momento de su existencia artística, de eso que tiene adentro y que a lo mejor aún no termina de reconocer. Mientras tanto, que siga aprovechando la compañía y la casa que tan amorosamente le han brindado en Exfanfarria


*Comentario Express es un ejercicio que queremos hacer durante la Fiesta de las Artes Escénicas y que consiste en escribir, tan pronto como podamos, nuestras apreciaciones y emociones con respecto a las obras que vamos viendo. ¡Esperamos que lo disfruten!

Comentario Express*: Angelitos Empantanados

Por: Andrea Giraldo García


Foto: Sara Jurado / Medellín en Escena

Obra: Angelitos Empantanados
Grupo: Matacandelas
¿Dónde la vio? En el Teatro Pablo Tobón 
¿Cuándo? El sábado 22 de agosto


Para conmemorar los 20 años del estreno de la obra Angelitos Empantanados, creada y dirigida por el Teatro Matacandelas y basada en la novela del mismo nombre escrita por Andrés Caicedo, la Onceava Fiesta de las Artes Escénicas llevó a uno de los teatros más grandes de la ciudad, el Pablo Tobón Uribe, su puesta en escena.

La sensación de ver “Angelitos” desde la parte trasera de un teatro tan grande como éste es bastante distinta de aquella que experimenté la primera vez que la vi (en la segunda fila de aquella “salita” del Matacandelas, que ahora se encuentra demolida para dar paso a una con mejores condiciones técnicas).

Esta vez pude captar un efecto visual –no sé si “luminotécnico” sea la palabra más adecuada– que, tal vez, la distancia que me separaba del escenario me permitió ver como no lo había hecho las 5 ó 6 veces anteriores: la protagonista de la obra, Angelita, se enmudece ante la voz de su “fantasma” y el protagonista, Miguel Ángel –o Angelito, como lo llamó Berenice– lo hace ante el recuerdo de la voz de su madre; en ambos momentos la combinación de luces hace que los personajes mudos empalidezcan y esto me recordó la sensación de una película “a blanco y negro”. Fue un efecto y una sensación que me atraparon aún más en lo que ocurría en este escenario.

Como siempre, la energía de un grupo como el Matacandelas, la combinación de salsa, rock, luces, fragmentos de otras obras de Caicedo, El Pretendiente, Cali, teatro, estridencia, serán razones para que esta obra logre cautivarme, para que cada vez que termine de verla piense “¿cuándo será la próxima?”, para antojarme de salir corriendo a releer a Caicedo y para sentir un poquito de nostalgia por no haber vivido en aquélla Cali de los años 60.


*Comentario Express es un ejercicio que queremos hacer durante la Fiesta de las Artes Escénicas y que consiste en escribir, tan pronto como podamos, nuestras apreciaciones y emociones con respecto a las obras que vamos viendo. ¡Esperamos que lo disfruten!

domingo, 23 de agosto de 2015

Comentario Express*: La voz

Por: Laura Giraldo

Obra: La voz (versión libre para danza) 
Dirección y coreografía: Jhon Jairo Jaramillo S.
¿Dónde la vio? En el Teatro Popular de Medellín
¿Cuándo? El viernes 21 de agosto

La voz, una propuesta de danza contemporánea basada en la obra “La voz humana”, de Jean Cocteau, fue la primera obra que vi en esta onceava versión de la Fiesta de las Artes Escénicas. En compañía de una amiga fui al Teatro Popular de Medellín con el fin de buscar aquel placer que casi siempre me ofrece este tipo de danza. La voz no fue una excepción; fue éste, pues, un buen comienzo de “mi” Fiesta de las Artes Escénicas.

Durante la puesta en escena pude percibir cinco cuerpos cargados de angustia, de movimientos que buscaban algo… que esperaban algo. Y a ellas (dos cuerpos femeninos) pude escucharles y verles su llanto, sus gemidos, también esa espera, pero una espera con más sentimiento, quizás con más dolor.

Fue muy hermoso ver cómo, a veces, cada uno de estos cuerpos que danzaba en medio de ese escenario que simulaba arena, que levantaba polvo, se movía a su propio ritmo, como si estuviese conectado sólo consigo y sus sensaciones pero de repente, casi imperceptiblemente, los cinco cuerpos se unían en un solo ritmo, en los mismos movimientos…tal vez en la misma espera en la que todos hemos estado inmersos, en una espera de algo que no llega…una voz, una llamada, lo que se representa con un teléfono a un lado del escenario; todos los danzantes llegan hasta él en momentos diferentes, pero no logran tenerlo por completo, no logran encontrar esa voz que tanto esperan.

¿Y hacia el final? Un tiempo que parece detenerse en el escenario, movimientos lentos por parte de los bailarines, unos últimos encuentros entre ellos, unas últimas miradas, un teléfono que jamás sonó, una voz que no se escuchó y la oscuridad en el escenario que indicaba que algo, tal vez, había llegado a su fin.

*Comentario Express es un ejercicio que queremos hacer durante la Fiesta de las Artes Escénicas y que consiste en escribir, tan pronto como podamos, nuestras apreciaciones y emociones con respecto a las obras que vamos viendo. ¡Esperamos que lo disfruten!